POR ESTAS 4 RAZONES TE CUESTA TANTO HACER LO QUE QUIERES HACER (Y 7 SOLUCIONES)

Por qué me cuesta tanto hacer lo que quiero hacer… Cualquiera diría que es absurdo. Si quiero, ¿por qué no soy capaz de ponerme a ello?

Pero no es absurdo: es una pregunta muy difícil. Porque se trata del ámbito de la batalla interna, donde se mezclan el autoengaño con el cerebro primitivo y la procrastinación. Así que vamos a tratar de ir paso por paso.

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Me cuesta tanto hacer lo que quiero hacer

Me pongo por delante. Porque sí, me cuesta mucho hacer lo que quiero hacer.

A veces no, claro, a veces todo fluye y me pongo un día tras otro, una hora tras otra, a hacer lo que pretendo y trabajo más que nunca y cambio un hábito y hago lo que quiero y soy feliz.

Pero otras veces… la apatía se instala en mis músculos y no me apetece hacer nada de nada. Ni lo que más quiero hacer.

¿A ti te pasa?

Por supuesto, este asunto tiene que ver con la llamada procrastinación o postergación. Pero la cosa va más allá, porque a menudo incluso cambiamos de planes para siempre o aplazamos indefinidamente lo que queríamos hacer…

En fin… te voy a contar algunas de las razones principales que he descubierto por las que nos cuesta tanto hacer lo que deseamos llevar a cabo y qué podemos hacer para superar esas barreras.

 

Uno: nuestro cerebro primitivo y cómo solucionarlo

En primer lugar, se trata de algo asociado a la parte más primitiva de nuestro cerebro, la encargada de la supervivencia y la reproducción. Nuestro cerebro se divide en tres partes. Las otras dos son la emocional y la racional.

A través de estas dos partes podemos controlar a la parte primitiva. Pero no es tan fácil como suena.

Sobre todo, porque la parte primitiva está diseñada para ahorrar toda la energía posible y reservarla para actos tan necesarios como encontrar comida o huir de depredadores. El resto del tiempo, si fuera por esta parte del cerebro, estaríamos descansando. Incluso aunque no estemos cansados.

Entre la teoría y la práctica hay siempre una brecha. - Click para compartir    

El problema es, precisamente, que hoy en día en Occidente tenemos en nuestra nevera o, como muy lejos, en el supermercado, todo lo que necesitamos y que los… otros… depredadores de la naturaleza están totalmente controlados en las áreas urbanas.

Por eso, para luchar por otro tipo de objetivos nos cuesta tanto movernos. Por supuesto también está el trabajo, sí, pero tenemos que sentir la necesidad, la obligación de trabajar. De lo contrario, buscamos miles de excusas que nos parecen lógicas cuando en realidad se trata del cerebro primitivo manipulándonos.

Para solucionar esta razón por la que te resulta tan difícil hacer lo que quieres, no hay más que luchar por controlar esa parte del cerebro a través de razones y emociones de peso. Saber lo que acabo de contarte es un buen punto de partida. Si no lo sabías o lo habías olvidado, ahora eres más consciente de ello y te resultará más fácil.

 

Dos: hábitos y creencias y cómo solucionarlo

Otra razón por la que no siempre logro hacer lo que quiero hacer es la cuestión de los hábitos. Lo dividiremos en dos aspectos:

Primero, cambiar los hábitos no es nada fácil. Para lograr un cambio satisfactorio, lo que te recomiendo es que empieces por cambiar tus creencias. Si no cambias tu parecer sobre lo que quieres modificar en tu rutina, no serás capaz de hacerlo.

Al principio te parecerá que sí, pero pronto te vendrás abajo.

La fuerza de voluntad no suele ser suficiente cuando hay razones o excusas poderosas haciéndole frente.

Y, cuidado, incluso aunque ya hayas cambiado de opinión, siempre te quedan residuos de creencias pasadas que deberás eliminar para poder construir un nuevo hábito con estabilidad.

Segundo, los viejos hábitos están ahí preparados como una red de seguridad para recogerte “dulcemente” en cuanto tropieces. Por un lado es bueno, obviamente no quieres caer en ansiedad o depresión al primer resbalón.

Pero por el otro lado, esa… dulce seguridad que te envuelve te atrapa muy rápidamente y dejas correr lo que ibas a hacer, lo que ibas a cambiar en tu vida, con cualquier excusa barata que te pondrás a ti mismo y que pasarán a tu mente racional disfrazadas de razón lógica.

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Por tanto, para superar esta segunda razón de por qué te cuesta tanto hacer lo que te gustaría hacer, tienes que actuar con consciencia, debes trabajar tu cambio de creencias incluso cuando ya creas que las has cambiado del todo y no debes dejarte seducir por los viejos hábitos.

Desconfiemos de nuestras… razones de peso y tratemos de seguir con lo planeado.

A veces la razón de peso es de verdad una razón de peso… Pero si es así, ya nos daremos cuenta más adelante. Créeme, la mayoría de las veces no lo es, así que merece continuar y hacer oídos sordos a los cantos de sirena de la procrastinación o los cambios de planes.

 

Tres: el momento inadecuado y cómo solucionarlo

Vale, en otras ocasiones se trata del momento inadecuado.

No siempre es el mejor momento para empezar algo o para cambiar algo, y tenemos que ser pacientes y precisos.

No quieras llegar a LA meta, sino a la SIGUIENTE meta. - Click para compartir    

Cuidado, la típica consigna del crecimiento personal de “el momento es ahora” tiene muchísimo sentido y te recomiendo que la tengas muy en cuenta. Pero tanto tú como yo sabemos que entre la teoría y la práctica hay siempre una brecha y que no es lo mismo lo que parece que lo que es. Por supuesto que a menudo “ahora” no es el momento adecuado.

Para solucionar este punto, lo mejor es que analices la situación antes de hacerte ilusiones o de ponerte manos a la obra, porque pronto tendrás que parar.

Pero, ojo, hay algo que te recomiendo aún más que esto, y es que sí, que te pongas manos a la obra aunque no estés seguro de que sea el momento adecuado.

¿Por qué? Porque muchas veces nuestra reflexión cabal nos lleva a tomar decisiones demasiado moderadas y puede que nunca nos parezca el momento adecuado.

Y el tiempo se va y cuando te quieres dar cuenta han pasado diez años desde que decidiste hacer algo, han pasado diez años con eso que quieres hacer escrito en tu eterna lista de tareas mental que tanto pesa emocionalmente aunque a veces no queramos darnos cuenta.

la tele es divertida

Así que lo que te recomiendo es que empieces ya y que si realmente no era el momento, te detengas… Al menos, ya tendrás parte del camino explorado y recorrido y te será más fácil la siguiente vez que te pongas a ello.

Pero es muy importante que empieces con la idea en mente de que no te has fallado a ti mismo, sino todo lo contrario: lo has intentado a pesar de las circunstancias adversas, es un orgullo, y ahora te detienes de manera muy temporal y muy consciente para encargarte de otras cuestiones hasta que llegue ese momento adecuado.

Cuidado, no lo esperes indefinidamente. Selecciona cuidadosamente ese momento adecuado en una fecha cercana apropiada y no lo olvides. Solo espera para coger fuerzas y no pierdas tu propósito de vista.

Tienes que tener muy claro que no te estás engañando a ti mismo. Si no lo tienes claro, no te detengas, arranca o sigue.

 

Cuatro: falta de motivación y cómo solucionarlo

La última razón por la que te cuesta hacer lo que quieres hacer y no lo haces está relacionada con todas las otras. Y es… que te falta la motivación necesaria.

Pero a menudo esa falta de motivación que encuentras no es más que una falsa excusa.

No aplaces mucho tus planes. No. Lo que puedes hacer es averiguar si de verdad quieres llevarlos a cabo.

No hay más. No digas… bueno, ya lo haré… Ahora no es el momento, no me apetece, me falta motivación. No.

Vamos a ver, la falta de motivación no existe realmente como la usamos, porque solo hay dos opciones:

  • Una es que es una excusa barata para procrastinar o porque tienes miedo al esfuerzo, a la disciplina o incluso al éxito. Y en este caso, debes superar todo esto -porque ya sabes que es tu cerebro primitivo conformándose- y lanzarte a la vida, empezar cuanto antes con lo que te propones.
  • La otra opción es que esa falta de motivación se deba a que ese plan o esa idea que tenías en mente en realidad no es para ti, te has encariñado con ella sin una verdadera razón más allá de la cabezonería, por lo que lo que debes hacer es olvidarte de ella valientemente, atreverte a cambiar y buscar nuevos retos y nuevos planes que te motiven tanto como para saltar de la cama si no estás trabajando en otra cosa por las mañanas, o bien para emplear gran parte de tu tiempo libre en ello.
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No todo el mundo tiene que ir al gimnasio, empezar un proyecto de negocio, hacer más amigos o escribir un libro. Repito, no todo el mundo tiene que hacer todo esto. Encuentra lo que de verdad te motiva A TI. Sin olvidar, eso sí, que a menudo la falta de motivación no es más que pura pereza o excusas disfrazadas de falta de motivación.

 

Ya sabes por qué te cuesta tanto hacer lo que quieres hacer

Recapitulando soluciones:

  1. Sé consciente de la pelea interna entre tu parte del cerebro primitiva y las otras partes del cerebro, la emocional y la racional.
  2. Busca tus razones de peso para ponerte en marcha.
  3. Cambia tus creencias antes de o durante tu cambio de hábitos.
  4. No dejes que tus viejos hábitos te cuenten cuentos.
  5. Avanza aunque no te parezca el momento adecuado.
  6. Ponte una fecha cercana si era verdad que realmente no era el mejor momento.
  7. Averigua a qué se debe tu falta de motivación, si es una excusa para postergar las cosas, para dejarle todo el trabajo a tu yo futuro, o si en realidad no quieres llevar a cabo esos planes y por tanto, debes buscar nuevos planes que te motiven.

Qué bien me va a venir a mí también leer o escuchar este artículo de vez en cuando…

Porque sí, yo también estoy en el camino. ¡Y siempre lo estaré! Siempre lo estaremos.

¡Por suerte!

Aunque lleguemos adonde nos habíamos propuesto, nuestro espíritu aventurero nos hará proponernos un nuevo reto y un nuevo camino, y podremos seguir aprendiendo y experimentando.

En una palabra: viviendo.

Así que recordemos esta información siempre, no solo ahora.

No quieras llegar a LA meta, sino a la SIGUIENTE meta.

Por estas 4 razones nos cuesta tanto hacer lo que queremos hacer (y soluciones). - Click para compartir    

 

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2017-07-13T18:35:31+00:00

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