POR QUÉ HACER LO CONVENIENTE

Esta estrategia es perfecta para conducir mis días. Sobre todo, porque me permite la flexibilidad y creatividad que leAviso: este artículo no es para dummies. O sí…

hacer lo conveniente

Una de mis brújulas favoritas es esta frase:

HACER LO CONVENIENTE EN TODO MOMENTO, EN CADA MOMENTO, SIN EXCEPCIONES.

Esta estrategia es perfecta para conducir mis días. Sobre todo, porque me permite la flexibilidad y creatividad que le exijo al arte del crecimiento personal.

Cuando la diseñé, me di cuenta de que, en realidad, era todo lo que necesitaba. Por supuesto, luego necesité más… Es tan difícil domeñar al sector primitivo de nuestro cerebro… Pero sí es cierto que esta consigna contiene la que es para mí la clave del desarrollo personal.

No me gustan muchas de las recetas precisamente porque son inflexibles y demasiado preceptivas. Entiendo que a menudo son razonables, pero olvidan un montón de veces las circunstancias y la persona concreta.

Una buena estrategia tiene que ser (auto)personalizable, adaptable a las circunstancias y la personalidad actual de cada uno.

(Ojo al adjetivo “actual” ahí. Somos una persona diferente cada día. La gente cambia aunque no quiera cambiar y aunque a veces no lo parezca. Para bien o para mal. Intenta voluntariamente que sea para bien; de lo contrario será involuntariamente para mal.)

 

¿Lo conveniente?

Vale, parece fácil: hacer lo conveniente en todo momento. Pero…

¿Por qué este concepto y no “lo correcto”, “lo adecuado”, “lo mejor” o “lo debido”, por ejemplo?

Bien, esas cuatro opciones son muy válidas y quien prefiera una de ellas en vez de “lo conveniente” ¡después de que lo haya reflexionado!, se lo recomiendo. ¿Lo eliges conscientemente (y no es nocivo para inocentes)? Lo recomiendo. Así de sencillo.

Pero voy a hacer una breve defensa de “lo conveniente” con respecto a los otros términos.

“Lo correcto” es el principal rival porque la ética es muy importante y nunca debemos saltárnosla.

“Lo correcto” es demasiado exigente, demasiado inflexible. No hablo de no hacer lo correcto en ningún momento. Es solo que ese hacer “lo correcto” parece que te saca a ti mismo de la ecuación del beneficio y sugiere ciertos sacrificios en ocasiones en pos de los demás.

Si un sacrificio es conveniente también para ti, de acuerdo. De hecho, desde este enfoque posiblemente deje de considerarse sacrificio si lo analizamos más en profundidad.

Pero si no es conveniente para ti, algo falla y probablemente deberías andar con pies de plomo. No te haces ningún bien; y tampoco a los demás, aunque a corto plazo te lo parezca.

“Lo adecuado” y “lo mejor” se parecen mucho a “lo conveniente”. Y sin embargo me resultan conceptos bastante más huecos, más simples, menos específicos, y siento que exigen menos responsabilidad y creatividad y que sirven como excusas a toro pasado.

¿Me estoy explicando?

“Lo conveniente” es problemático también, ya que puede servir como excusa antes de llevar a cabo algo. Te permite hacer o no hacer las cosas en función de tu estado de ánimo. Pero yo diría que eso no es culpa del concepto.

¿Por qué?

Porque a menudo buscamos las excusas donde sea y prefiero la responsabilidad y creatividad que requiere la estrategia de hacer “lo conveniente” que la rigidez y frialdad de “lo debido”, “lo que hay que hacer”, que además incide en cuanto de obligatorio hay en algo.

A menudo no es tanto algo obligatorio como algo estipulado y acordado en el grupo o la sociedad y, si bien el grupo o la sociedad aciertan en un amplio porcentaje, quienes se quedan al 100% en las reglas del juego no siempre hacen lo conveniente para sí mismos.

Para el grupo tampoco hacen lo conveniente siempre quienes se quedan al 100% en las reglas del juego.

Piénsalo.

A veces nos obligamos entre todos a estar demasiado constreñidos sin darnos cuenta. Y el progreso de un grupo o de la sociedad, vistos como cosas orgánicas, aparece fuera de su zona de confort, igual que sucede en las personas.

“El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a si mismo. Así pues, el progreso depende del irrazonable”. George B. Shaw.

Con “lo conveniente” tienes la responsabilidad creativa y la libertad de ajustar el nivel de “lo correcto” y “lo debido”.

Ahora debes enfrentarte a la siguiente pregunta:

¿Quieres responsabilidad creativa y libertad?

Si te pones una meta imposible y perseveras, llegarás muy lejos aunque no llegues hasta allí - Click para compartir    

 

¿En todo momento? ¿En cada momento? ¿Sin excepciones?

Hacer lo conveniente en todo momento no es posible.

No es que no sea fácil. Es que no es posible.

Sencillamente.

O al menos no lo es para mí.

Parto de eso.

Si te pones una meta imposible y perseveras, llegarás muy lejos aunque no llegues hasta allí. Y a lo mejor al final sí llegas.

Si te pones una meta fácil y perseveras, llegarás a esa meta poco exigente. O a lo mejor incluso no llegas.

Incidir con sintagmas sinónimos en mi frase brújula (“en todo momento”, “en cada momento”, “sin excepciones”) es un pequeño recurso para contrarrestar esa imposibilidad de llevar a cabo a la perfección y sin pausa la estrategia de “hacer lo conveniente”.

Dado que es altamente probable fallar (y además a menudo), me lo recuerdo tres veces de tres maneras diferentes.

Hacer lo conveniente en todo momento, en cada momento, sin excepciones.

 

¡Cuidado!

Estamos en un blog que se preocupa por profundizar, que se detiene en los matices, que intenta ir más allá de la cantidad de mentiras, adornos y simplezas bonitas que contiene este mundo del desarrollo personal.

Por eso tenemos que observar dos objeciones que puedes estar haciendo aquí:

Una es que si partimos de que “es altamente probable fallar (y además a menudo)”, joder, dirás, vaya perspectiva.

Bueno, pues sí, pero es una dosis necesaria de realismo para compensar la aspiración superhumana de hacer en cada segundo de nuestra vida lo conveniente. La fuerza de voluntad, la energía, la creatividad, la decisión constante es muy probable que nos fallen, qué le vamos a hacer. Pero si estamos implicados al máximo, alcanzaremos resultados impresionantes siguiendo la estrategia de hacer lo conveniente en todo momento. Imagínatelos.

La otra objeción es que “lo conveniente” tiende al individualismo y el individualismo puede derivar en tácticas ilegales e incluso criminales si se lleva a su máxima expresión sin considerar el bien o el mal que les hacen nuestras acciones a los demás o al planeta. Por lo menos, así sucede por ahora en la práctica.

Pues oye, la lógica de la empatía me dice que no es conveniente hacerle mal a los demás, porque el mundo y la sociedad los formamos entre todos, los creamos nosotros. Y nos afecta a nosotros. Si contribuimos negativamente, nos repercutirá a nosotros mismos, a nuestros seres queridos e incluso a nuestra descendencia.

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Además, solo un psicópata o un fanático con el cerebro lavado disfrutaría realmente haciéndole mal al mundo. Si estás enriqueciéndote con tácticas ilegítimas o directamente haciéndole daño a otros y no eres un psicópata o un fanático alucinado, adentro guardas con seguridad emociones negativas como rencor, ansiedad, odio a ti mismo o incomodidad por hipocresía, entre otras, que no te están haciendo ningún bien.

En resumen:

No me parece que una acción inconveniente para los demás o el planeta sea una acción conveniente para uno mismo a efectos totales.

Así que, por favor, no uses la estrategia que analizo en este artículo para contribuir a un mundo igual o peor. Úsala solo para contribuir a un mundo mejor.

Y para los que ya contribuís a un mundo igual o peor, tengo un mensajito: reconsideradlo ahora y DEJAD DE HACER EL CAPULLO.

En serio, reconsideradlo. Estáis destruyendo. No sois demonios. No habéis venido al mundo para eso. Reconsideradlo, por favor. A veces es solo que no somos realmente conscientes de lo que estamos haciendo.

 

Una vez analizada esta frase brújula, solo nos queda explicarla 😀

Hacer lo conveniente en todo momento, en cada momento, sin excepciones es decidir creativamente qué hacer con cada segundo de cada día de tu vida considerando tus circunstancias y tu personalidad actual para obtener de dicho segundo el mayor beneficio desde todos los puntos de vista: el punto de vista de la salud, el del amor, el de la economía, el de tus seres queridos, el del mundo.

¿Es conveniente que estés sentado ahora? ¿Es conveniente que vayas luego al supermercado? ¿Es conveniente llevar a cabo ese plan? ¿Es conveniente estar leyendo este artículo? ¿Es conveniente lo que estás haciendo ahora o estás a punto de hacer?

¿O hay otra cosa más conveniente que deberías hacer en su lugar?

De eso va la estrategia. Sencillamente.

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Pero recuerda, no te agobies. No seas demasiado duro contigo mismo si no te planteas casi nunca lo que estás haciendo. No tienes que pensar en ello todo el rato. Es solo un enfoque, un lugar desde el que decidir siempre que te acuerdes. Además, los hábitos te ayudarán.

De hecho, sin los hábitos, en treinta minutos despiertos estaríamos todos agotados y nos volveríamos a la cama.

Convierte las cosas convenientes en hábitos y todo irá bien.

Pero una balanza tiene dos lados. Igual que te digo una cosa, te digo la otra:

Esfuérzate por recordar hacer lo conveniente. ¿Estoy haciendo lo conveniente? ¿Voy a hacer lo conveniente? Simplemente no te castigues demasiado si no lo recuerdas casi nunca. Una vez, dos, tres veces es mejor que ninguna, ¿no?

Lucha. Crece. Sigue mejorando. Disfruta el proceso.

¿Qué opinas de esta estrategia? ¿Te resulta interesante? Ponlo en comentarios. 

También puedes enviar un mensajito personal en comentarios a esos gilipollas que contribuyen a que el mundo empeore. 😉

Por cierto, si te unes a la tribu, tendrás pronto un poco de información adicional muy personal sobre esta frase guía de lo conveniente en uno de los e-mails que te mandaré.

2017-06-26T10:30:19+00:00

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