LA VERDADERA RAZÓN POR LA QUE NO CONSIGUES CAMBIAR TUS HÁBITOS

Sé que es mucho pedir en este mundo online, pero el que avisa no es traidor: es muy importante que leas esto entero y sin prisas. Hablamos de la clave del crecimiento personal… merece unos minutos de atención.

la razon por la que no consigues cambiar tus hábitos

¿Me creerás si te digo que las creencias pueden cambiarse? Si no lo creías antes, te va a resultar muy difícil creerme a mí ahora. Y la razón está muy clara: precisamente cambiar de creencias no es nada sencillo, ¿verdad? Algunas creencias, de hecho, son casi imposibles de cambiar.

-¡Pero Cristian! Tío, ¿no decías en el título que ibas a contarme la razón por la que no consigo cambiar mis hábitos? Tú estás hablando de creencias.

-Espera. Ahora voy. Sigue aquí. Va a merecer la pena. Palabra.

 

Esto es importante para entender correctamente el asunto

Verás, para cambiar una creencia, la primera circunstancia que debe darse es creer en el cambio.

Esto es complicado de explicar, pero resulta que los seres humanos somos cabezones a más no poder y cuando creemos algo firmemente, no nos cambia de parecer absolutamente nadie. ¿O sí?

He dicho que, sí, somos muy cabezones, pero a veces, a veces, una de nuestras creencias cambia.

Es muy difícil que suceda y es por eso que cuando sucede, cuando, por ejemplo, nos lavan el cerebro y por fin algo logra hacernos cambiar de parecer, una ideología, una persona, una secta, un desengaño, luego es muy complicado que esa creencia vuelva a cambiar. Posiblemente más complicado incluso que la primera vez. Y nos convertimos en unos radicales convencidos.

El hecho de ser tan difíciles de moldear es lo que nos hace tan bobos y mediocres cuando alguien o algo nos moldea.

-Muy interesante, tío, pero… ¿y el tema este de los hábitos?

-Un segundo, ya llego, de verdad. Sigue leyendo.

Mira, podríamos usar la metáfora del hierro: necesitamos ponerlo a más de mil grados centígrados para moldearlo y una vez alcanzada la temperatura ideal, es “fácil” de moldear. Pero en cuanto se enfría resulta imposible de moldear a no ser que vuelva a calentarse al máximo.

Y probablemente nosotros somos más esquivos que el hierro. La primera vez nos dejamos moldear fácilmente, en la infancia, la segunda… en fin, resulta muy poco frecuente eso de acercarnos al fuego, y la tercera… la tercera ya es dificilísimo, nos negamos. No hablemos, por tanto, de la cuarta.

-Bien. Vamos a los hábitos.

-Ahora sí. 🙂

-¡Menos mal…!

 

Historieta sobre un tío que intentó cambiar un hábito y fracasó

Seguro que ya sabes lo importante que es cambiar de HÁBITOS para mejorar tu vida. Y seguro que has vivido en tus propias carnes la ardua tarea que es a veces el cambio de hábitos. Te preguntas por qué no consigo cambiar mis hábitos.

Pues el caso es que casi siempre se debe a algún conflicto interno.

Pero sigue leyendo…

Es cierto que puedes cambiar de hábitos tirando de pura fuerza de voluntad, pero la fuerza de voluntad tiene un límite.

Pongamos por caso que un tipo quiere empezar a hacer ejercicio porque se lo ha recomendado el médico por no sé qué datos de la analítica pero que no le gusta nada el deporte, que lo considera un cansancio y una pérdida de tiempo. Sin embargo, el médico manda… Así que se anima, tira del músculo de la voluntad y se apunta al gimnasio. Hace cálculos sobre si le sale más económico pagar mes a mes o si firmar para un año y, como se lo ha dicho el médico, da por hecho que no le queda otra y que va a ser persistente haciendo ejercicio, y además de esta manera se obliga, así que firma para un año.

El primer día lo pasa mal. Pero ha oído que es cuestión de sufrir dos o tres semanas y que luego todo es más llevadero. Lo que pasa es que tiene muchas agujetas y obligaciones cotidianas y… necesita descansar. Pero lucha y va el segundo día.

Aún más duro le resulta ir el tercer día y el cuarto.

En una de estas, como está en esa fase del cambio integral, se permite la auto-licencia de no ir porque se lo ha currado toda la semana. Va mejor al cine. Dos o tres días más tarde tiene un compromiso social y no va al gimnasio tampoco. Al día siguiente tampoco va porque tiene resaca.

Enseguida sus viejos hábitos vienen a reconquistar su espacio. Se encontraban agazapados esperando su oportunidad, los muy cabrones.

La fuerza de voluntad tiene un límite. - Click para compartir    

¿Cuál es el dato fundamental de esta pequeña historia de un fracaso? ¿Es que el protagonista de nuestra historia tenía obligaciones y compromisos? Un dato muy relevante, pero no el fundamental…

…que no es otro que la percepción que tiene el prota acerca de hacer ejercicio, lo que supone hacer ejercicio para él: si recuerdas el comienzo de la historia, lo considera un cansancio y una pérdida de tiempo, casi una imposición por recomendación del médico.

El protagonista tiene unas creencias adentro que chocan con la actividad que está realizando afuera y ahí, en ese conflicto, reside la clave que ya determinaba de antemano que su intento no iba a resultar exitoso. Ni siquiera con prescripción médica, ni teniendo que pagar una importante penalización del gimnasio por rescindir el contrato.

Si buscas en tu pasado estoy seguro de que, desafortunadamente, encontrarás algunas historias parecidas con ese o con otros hábitos.

Y en el presente también, ¿me equivoco?, relacionada con ese maldito hábito que se te resiste o que querrías intentar pero no intentas.

De ser así, te sucede lo siguiente:

Tienes alguna creencia que debe ser derribada para poder llevar a cabo el cambio de hábitos satisfactoriamente.

Pero, ¿cómo cambiar una creencia para cambiar un hábito?

 

Historia real de un tío que intentó cambiar un hábito y triunfó

Seguiré hablando en este blog y en mi canal de YouTube largo y tendido sobre los cambios de hábitos y creencias porque me parecen las acciones más fundamentales para conseguir alcanzar las metas que te propones, sean estas las que sean.

Pero en esta ocasión solo quiero hacer hincapié en el hecho de que tienes que trabajarte interiormente unos cambios de creencias determinados para llevar a cabo con relativa facilidad unos cambios de hábitos.

Si no lo haces, será la razón por la que no consigues cambiar los hábitos.

La fuerza de voluntad, por sí misma, no suele ser suficiente y el esfuerzo es titánico y te quedas hecho una piltrafa infeliz luego, porque estás haciendo algo que realmente no te apetecía hacer.

Y es que hay dos tipos de cambios de hábitos: los que te convierten en alguien inferior y los que te convierten en alguien superior.

Estos últimos vienen acompañados de cambios de creencias.

Así de simple.

Te voy a contar una historia: mi propia historia con el tabaco.

Pues verás, yo creía que el tabaco me ayudaba a aplacar la ansiedad, los nervios, en fin. Entre otras supuestas bondades del tabaco que encuentra con facilidad el adicto a la nicotina.

Pero trabajé mi cambio de creencias a fondo (entre otras cosas, me leí el fantástico libro de Allen Carr) y comprendí que el mono del tabaco aumentaba mi ansiedad y que cuando fumaba la única ansiedad que me quitaba era la que me producía no estar fumando, ojo al dato.

Puede parecerte obvio dicho así, pero cuando eres preso de una falsa creencia, la justificas de mil maneras y no ves las cosas con claridad.

Cuando eres preso de una falsa creencia, la justificas de mil maneras. - Click para compartir    

Ni te imaginas la de creencias que tienes instaladas en tu cabeza que no quieres tener pero que CREES que sí quieres tener. Eres preso de ellas.

No es fácil averiguar qué creencia es falsa y cuál no lo es. Pero bueno, para eso estamos, ¿no?

Si quieres evolucionar, la detección de falsas creencias y su eliminación es la actividad más relevante y una de las más sugestivas y apasionantes en tu camino hacia la consecución de tus metas. Una lucha contra tu propio ego en muchas ocasiones. El ego te mantiene en tus trece…

Pues oye, dejé de fumar sin trauma. Un poco de esfuerzo los primeros días, pero sorprendentemente poco, si te digo la verdad.

Y así ha sucedido con otros cambios de hábitos que he llevado a cabo acompañados de cambios de creencias.

Opt In Image
DESCÁRGALO
Es gratis

 

No te sacrifiques ni te mantengas en tus trece

¡No te sacrifiques! No hagas cosas que en realidad no quieres hacer (si puedes evitarlo).

Pero, eso sí, también te digo que no te mantengas en tus trece y no dejes correr las cosas porque CREAS que no son para ti.

Permanece abierto a posibles cambios en tu vida y, cuando sintonices, aunque sea mínimamente, con algo que aún no está incorporado a tu vida y que podría ser un hábito interesante, dale una oportunidad y averigua por qué merecería la pena.

Estudia, analiza, abre la mente, lee, lee, lee (cuando termines este artículo, puedes seguir por lo básico), mira vídeos, escucha audios, habla con gente que ya ha desarrollado ese hábito y lo mantiene y, cuando estés completamente convencido, cuando hayas, por fin, cambiado tus creencias relativas al asunto en cuestión y desbloqueado, por tanto, el camino hacia la consecución sencilla del cambio de hábito, entonces (o mientras tanto, con paciencia) pasa a la acción.

Ponte manos a la obra y aguanta unos días, unas semanas, alrededor de veintiún días, y habrás conseguido con mucha más facilidad y gusto el cambio de hábito.

O de hábitos, porque, al igual que pasa con las creencias, muchos hábitos están muy relacionados entre sí y al cambiar uno suele producirse una reacción en cadena.

Pero paciencia, sin prisa, de uno en uno y permitiéndote algunos fallos. Todo llega si REALMENTE lo quieres. Es por eso que es tan importante el cambio de creencias. Es por eso por lo que es la clave de todo este asunto.

Lo bueno de estudiar a fondo si deberías o no cambiar tal o cual creencia es que dejas a un lado la cabezonería tan frecuente en el ser humano y acabas descubriendo qué es lo mejor, qué es lo que más merece la pena de la vida para ti según la información que tenemos hasta hoy.

Descubre qué es lo que más te merece la pena. - Click para compartir    

 

No vivas una vida automática

No, por favor, no vivas una vida automática según lo que asimilaste de niño. Sigue mejorando, sigue optimizándote. Decide tu vida en la verdadera medida de lo posible.

Y huye de los radicalismos. Ejercitar la mente también te ayuda a esto.

ÚNETE
Recibe gratis en tu e-mail los contenidos más exclusivos y el regalo de bienvenida

Ojo, esto es muy importante:

En el trabajo de cambio de creencias tendrás que insistir, porque incluso una vez aparentemente logrado el cambio, incluso cuando ya comprendes que no estabas en lo cierto y reformulas tu creencia, siempre suelen quedar residuos que ejercen de peso en la mochila o de viento en contra en nuestro camino hacia los cambios de hábitos que deseamos. Y aunque nos parezcan pequeñitos o nulos, algunos son residuos gigantescos.

Es muy costoso eliminarlos, porque tienes que volver a calentar el hierro cada vez que quieres moldearlo, aunque sea solo un poco. Y, claro, no es fácil. Pero si no cambias tus creencias primero (o al mismo tiempo), es muy posible que no puedas cambiar tus hábitos.

Elige qué vida quieres y ve a por ella con esta técnica: cambiar las creencias para cambiar los hábitos.

¡Y lucha! ¡Lucha por lo que quieres!

Merece tanto la pena…

2017-06-26T10:03:20+00:00

Deja un comentario