LA TRAMPA DEL FIN DE SEMANA

Reflexión sobre el fin de semana en la vida de un trabajador semi-infeliz.

Ya es fin de semana. ¡Menos mal! Magnífico, podré hacer una escapada y volver con energías renovadas para aguantar una semana más de curro. Pero no pensemos ahora en el curro, por Dios. ¡Hay que divertirse!

Qué ganas tenía de que llegara el finde. Podré salir por ahí, dedicarle tiempo a mis hobbies, podré hacer las cosas que de verdad me gusta hacer y no lo que hago cada día en el trabajo.

De lunes a viernes, trabajar para vivir; el fin de semana, vivir.

Ah, qué gustazo. Cuántas horas por delante. Ahora me toca a mí.

 

Bien… Acabas de escuchar a una persona que pasará el resto de su vida en bucle padeciendo cinco o seis días a la semana. El fin de semana es la rueda que le hace olvidar que se encuentra atrapado. El fin de semana es para él el descanso del esclavo. “Escapada, aguantar, trabajar para vivir, ahora me toca a mí…” Uf…

Las circunstancias le están obligando a trabajar en algo que no le gusta. Es digno de elogio. Es un luchador.

Pero en algún momento se olvidó de que de lunes a viernes también se puede y se debe ser feliz. Le falta visión y un esfuerzo extra para conseguir ser feliz durante todos los días de la semana.

Para él, el fin de semana es un desahogo, algo que le hace seguir con su vida tal y como está.

Pero si empleara todo el tiempo posible en dirigirse hacia sus sueños y tratara de vivir de algo vinculado a ellos, entonces podría ser más feliz a diario desde el principio, en la pelea, y muy posiblemente llegaría el momento en que le pagarían por hacer lo que le gusta hacer y podría dejar su trabajo.

Sus fines de semana serían entonces solo un par de días normales…

…de una vida extraordinaria.

2017-06-26T10:54:22+00:00

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